¿Sabes qué tienen en común las ofertas del Black Friday y las inversiones? Las dos prometen que tu dinero rinda más. La diferencia está en cuánto tiempo dura esa sensación: una compra te emociona un rato, mientras que una inversión te sigue sumando con el tiempo.
Y es que detrás de cada decisión financiera, grande o pequeña, hay una oportunidad de construir algo más. No se trata de no comprar, se trata de comprar con conciencia y entender que tus decisiones financieras de hoy pueden marcar la diferencia en tu bienestar de mañana. El Black Friday activa en nosotros la emoción de aprovechar una buena oferta. Queremos renovar el celular, cambiar el televisor o adelantarnos a los regalos de Navidad. Y está bien darse gustos, pero es importante saber hasta dónde.